Draconian en Argentina: Un debut en una oscuridad monumental y aplastante
Hubo algo de justicia poética en la primera y esperada visita de Draconian a la Argentina. El 17 de mayo de 2026, los referentes del gothic metal revelaron finalmente en el Teatro Flores su flamante In Somnolent Ruin, un disco que llegó para cimentar una discografía sísmica y legendaria.
La noche propuso una inmersión gradual donde Inazulina, el proyecto liderado por Carolina "Anílorac" Bakos, abrió la noche con una estética teatral oscura y una espesa amalgama de metal gótico e industrial. Luego, la estadounidense Emma Ruth Rundle invitó a una comunión íntima; armada solo con su guitarra acústica y una red de pedales, repasó pasajes de su carrera y soltó un tema estreno, logrando que su música se abriera paso lentamente en el alma del público antes del acto principal.
El set de los suecos exigió atención desde el salto inicial. A las 21.30, la banda irrumpió con el empuje profundo y cadencioso de "I Welcome Thy Arrow" y "The Wretched Tide". Lejos de buscar una reinvención radical, la instrumentación funcionó como una reafirmación majestuosa de su sonido insignia: las guitarras de Johan Ericson y Niklas Nord tejieron texturas saturadas, exuberantes y pesadas, marcando un pulso ceremonial que se entrelazó a la perfección con "The Last Hour of Ancient Sunlight".
Más adelante, la oscura e intrincada "A Scenery of Loss" y "The Face of God" calaron hondo, mezclando la languidez atmosférica del gótico con pasajes directos a un death doom asfixiante y crudo. Aquí es donde se produjo la verdadera alquimia narrativa. La entrega vocal exigió una dualidad hipnótica: por un lado, los guturales salvajes y tectónicos de Anders Jacobsson; por el otro, el esperado regreso de Lisa Johansson, quien aportó un nivel celestial de vocalizaciones cristalinas. Juntos lograron una dinámica abrumadora, alternando belleza y agresividad sin sacrificar en ningún momento su intensidad emocional.
El viaje continuó por cauces desoladores con himnos como "Misanthrope River" y "Heaven Laid in Tears (Angels' Lament)", para luego desatar todo su romanticismo oscuro en el tríptico final: "Claw Marks on the Throne", "Seasons Apart" y "The Sethian". Con este show, la música de Draconian demostró su poder único. Algunas de estas canciones hicieron vibrar los cimientos físicos del lugar, pero su mayor logro fue esa conexión inmersiva que quedará resonando en la memoria de sus seguidores. Que la espera a la distancia de más de tres décadas se resolviera con una comunión de semejante magnitud, donde banda y público finalmente colisionaron frente a frente en su punto de mayor majestuosidad, termina de darle sentido a todo: el saldo de esta deuda histórica no fue, al fin y al cabo, otra cosa que esa ansiada justicia poética..
Agradecemos a #GabiSisti y #NWMProducciones
Cronica y fotos: Vladimir Kobain
LSJ2026
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